solo título
Álvarez de Abreu,   Antonio José
Santa Cruz de La Palma (España) 7.2.1688 —
Madrid 23.11.1756

Alcalde visitador de la Veeduría General de Comercio entre Castilla e Indias (1714-1721) y gobernador y teniente de capitán general interino de la provincia de Venezuela (1721). Sus padres, el sargento mayor Domingo Álvarez de Abreu y María Abreu, naturales de Huelva (España) se trasladan a Santa Cruz de La Palma hacia 1666. En esa población aprende las primeras letras y luego en La Laguna estudia latín y filosofía; después marcha a Salamanca donde se gradúa de bachiller en la Universidad (1707) y 2 años más tarde obtiene la licenciatura en leyes en la Universidad de Alcalá de Henares. En Madrid entra en estrecho contacto con las altas personalidades de la corte de Felipe V, quienes le brindan apoyo y el monarca mismo se interesa por sus conocimientos sobre las Leyes de Indias. Esta privilegiada situación dará frutos en 1714 cuando el Rey lo nombra, conjuntamente con Pedro Tomás Pintado, alcalde visitador de la Veeduría y Conservaduría General de los Reales Derechos del Comercio entre Castilla y las Indias, además de otorgarle una instrucción que le confiere amplísimos poderes de carácter jurídico, económico y político. Su llegada a Venezuela por La Guaira el 8 de enero de 1715 coincide con una situación de malestar de los habitantes de la provincia por la presencia de enviados reales que llevaban a cabo diversos juicios a funcionarios y realizaban comisiones de vigilancia. La personalidad de Álvarez de Abreu y el pleno ejercicio de los superpoderes otorgados se conjugarán para que su estadía en la provincia (1715-1722) sea especialmente conflictiva y genere una lucha de competencias entre las instituciones existentes. En Caracas establece una gran amistad con el gobernador y capitán general interino Alberto Bertodano, quien llegará a ser su padre político. Ante la álgida situación de la provincia, Bertodano elude la toma de decisiones por su condición de interino; y frente a esta situación, y avalado por sus poderes, Álvarez de Abreu se convierte en el gobernador y capitán general de facto. Enjuicia las causas de orden criminal en su condición de letrado; manda las milicias; inspecciona la Real Hacienda; visita los navíos de La Guaira y ejerce un mando absoluto que despoja a los ministros reales y miembros del Cabildo de sus funciones. El 25 de marzo de 1715 envía al Rey un Memorial, donde describe las relaciones entre los funcionarios peninsulares y la oligarquía criolla, así como los mecanismos utilizados para amparar el mal funcionamiento fiscal y del cuerpo de funcionarios administrativos. Paralelamente a su labor oficial, desde agosto de ese año ejerce por designación del obispo Francisco del Rincón, la cátedra de Instituta en el Colegio Seminario de Santa Rosa. En julio de 1716, Marcos Betancourt y Castro toma posesión del cargo de gobernador y a partir de ese momento se generará un conflicto permanente entre ambos. Acuden ante el oidor de la Real Audiencia de Bogotá a fin de deslindar jurisdicciones, y este sentencia que el Gobierno civil y militar le corresponde enteramente a Betancourt, y en su ausencia al Cabildo. A pesar del dictamen, Álvarez de Abreu siguió ejerciendo su autoridad llegando a intitularse «alcalde visitador de Su Majestad; conservador de los Registros y Comercio entre Castilla e Indias; juez particular de las distintas comisiones con jurisdicción mayor que los gobernadores, presidente de Audiencias, oidores; juez superior a los cabos de mar y tierra; superintendente de la Real Hacienda de Indias, visitador general de la audiencia, tribunales, cabildos y justicias». Betancourt apela ante el Rey, y este, enterado ya, por diversos oficios enviados desde Caracas, de la actuación de Álvarez, remite a principios de 1720 cédulas dirigidas al gobernador, los justicias y regimientos de Caracas y al mismo Álvarez prohibiendo que use la vía de reserva. De allí en adelante debía dirigirse al Consejo de Indias y no al monarca mismo. Sin embargo, sus poderes no le fueron limitados. Álvarez, a quien lo unía una gran amistad con el virrey de Santa Fe de Bogotá, Jorge de Villalonga, logra la destitución de Betancourt acusándolo de participar en el comercio ilícito. En septiembre de 1720 el virrey ordena la suspensión y prisión del gobernador y nombra a Álvarez de Abreu, gobernador y teniente de capitán general interino. El Cabildo se opone, alegando que le correspondía el ejercicio del Gobierno, y no le permite tomar posesión del cargo. El 26 de febrero de 1721 el virrey reitera su orden y amenaza con multar, apresar y enjuiciar a los alcaldes ordinarios. Al Cabildo no lo queda otro remedio que acceder, por lo cual entrega el mando a Álvarez de Abreu el 4 de mayo de 1721. Álvarez de Abreu gobierna hasta el 11 de diciembre de ese año, fecha en que le entrega el mando al nuevo titular designado, Diego Portales y Meneses, después de lo cual parte de Venezuela a La Habana y Veracruz en 1722 con el cargo de comisario real de Marina, y a Madrid retorna en 1723. El hombre a quien se llegó a llamar «...vicario general de lo temporal y espiritual en mar y tierra para toda América...», volverá a disfrutar de los favores del Rey y sus ministros llegando a ocupar los más altos cargos: ministro en el Consejo de Indias (1730), ministro de la Junta General de Azogues (1731), ministro de la Junta General de Asientos de Negros (1732), ministro de la Junta de Tabaco, Comercio y Moneda (1733). En 1738 obtuvo el título de marqués de la Regalía. Asesora a Felipe V sobre sus posibles derechos a los estados de la casa de Austria por la muerte del emperador Carlos IV (1740), y redacta las ponencias españolas presentadas en la Dieta de Fráncfort (1741).

Autor: Astrid Avendaño Vera
Bibliografía directa: Álvarez de Abreu, Antonio José. Víctima real legal, discurso único jurídico-histórico-político sobre que las vacantes mayores y menores de las iglesias de las Indias Occidentales, pertenecen a la corona de Castilla y León, con pleno y absoluto dominio. Madrid: Imprenta de Antonio Marín, 1726.
Bibliografía indirecta: Borges, Analola. Álvarez de Abreu y su extraordinaria misión en Indias. Santa Cruz de Tenerife: Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias, 1963.
Hemerografía: Fernández, David W. «A.J. Álvarez de Abreu». En: Crónica de Caracas. Caracas, núm. 31, octubre-diciembre, 1956.
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