Caracas 29.5.1859 —
Caracas 11.9.1931
Militar, electricista, telegrafista y periodista. Hijo de Maximiliano Lores y Rosana Ponce. Cursó estudios de telegrafía y electricidad (1881), encargándosele la revisión de las instalaciones de toda la red de telégrafos del país. Realizó su carrera militar durante los combates de la Revolución Legalista (marzo-octubre 1892), al final de los cuales fue ascendido al grado de coronel. Director general de telégrafos, fundó y dirigió la Revista Telegráfica de Venezuela. En enero de 1900, fundó junto con el ingeniero Luis Muñoz Tébar, el periódico satírico La Linterna Mágica, el cual tuvo un papel determinante en La Sacrada, movimiento burlesco organizado en el carnaval de 1901 para ridiculizar las ínfulas napoleónicas del presidente Cipriano Castro en la persona del supuesto general Alfonso Sacre. Caricaturas de este personaje en absurda apoteosis, sable en mano y sobre rollos de tela que evidenciaban su condición de libanés nacionalizado y textos alusivos a su genealogía y sus manías castrenses, ocasionaron el primer cierre de la publicación y la detención de los periodistas que en ella trabajaban. Lores, quien firmaba sus artículos con el seudónimo de «Max», fue apresado y llevado a La Rotunda, junto con Muñoz Tébar. Liberado, reinició sus actividades periodísticas. Fue redactor de los diarios El Pregonero y El Tiempo, así como del diario oficioso del régimen castrista El Constitucional, para el cual contrató e instaló la primera prensa tipográfica Dúplex que se conoció en Venezuela (1903). Colaborador de las revistas Sagitario y El Cojo Ilustrado, inauguró en el periódicoEl Nuevo Diario (1913) una destacada sección de crítica literaria, operática y teatral. Fue, también, revistero taurino. Además de «Max», utilizó los seudónimos de «Edmundo Rueda», «Mozo Crúo», «Zoret» y «Angel Zerpa». En una segunda y efímera etapa de La Linterna Mágica, creó los personajes de «Tirabeque y Pelegrín» que se hicieron de inmensa popularidad y tuvieron al público caraqueño en diaria expectativa, ansiosos todos de leer los diálogos de estos «compinches»; Tirabeque y Pelegrín estaban en todo sitio y en todo suceso; la situación política o social cotidiana era captada por ellos con ojo clínico; sus comentarios chistosos constituían una crítica profunda. Otra creación de Lores fueron «Macutorio y Merengúela», sirvientes afeminados que, posteriormente, fueron llevados al teatro por Rafael Guinand en su sainete «Perucho Longa».