Empresa de capital norteamericano, ligada a la explotación del lago de asfalto de Guanoco (en el actual estado Sucre). El 7 de mayo de 1883, el gobierno del presidente Antonio Guzmán Blanco le otorgaba a 2 ciudadanos norteamericanos, Horatio R. Hamilton y Jorge A. Phillips, una concesión exclusiva de 25 años para la explotación de asfalto en el estado Bermúdez. El 16 de noviembre de 1885, Hamilton le traspasó su concesión a la New York and Bermudez Company, empresa formada en el estado de Nueva York, con un capital de US $ 1.000.000 dividido en 10.000 acciones de US $ 100 cada una. En 1886, la New York and Bermudez empezó a realizar los estudios de terreno y a construir instalaciones en las cercanías del lago de Guanoco, uno de los principales depósitos naturales de asfalto del mundo. En 1888, la concesión inicial fue extendida hasta 99 años y a partir de 1891, empezaron las exportaciones de asfalto hacia Estados Unidos. Sin embargo, la New York and Bermudez pronto tuvo que enfrentar serias dificultades financieras. Sus recursos se habían agotado. A tal efecto, tuvo que recurrir a la ayuda de la Trinidad Asphalt Company de New Jersey, filial, a su vez, de la General Asphalt Company of America, el llamado «Trust del asfalto», que aceptó inyectar nuevos recursos de capital en la empresa, recibiendo en contrapartida el 85% de sus acciones (1894). El gobierno venezolano, por su parte, le reclamaba a la New York and Bermudez el incumplimiento de las cláusulas del contrato original que estipulaban el acondicionamiento de los ríos adyacentes para su navegación y el desarrollo de otros recursos, además del asfalto. Un error en la delimitación del área otorgada en concesión le permitió, en junio de 1897, a un grupo de venezolanos liderados por Mateo Guerra Marcano solicitar una nueva concesión de 300 ha sobre una mina de asfalto que se llamó La Felicidad y que, de hecho, cubría en parte los terrenos de la New York and Bermudez. Esta nueva concesión fue otorgada por el gobierno (30.11.1897). En enero de 1898, ante la presión ejercida por los dueños de La Felicidad, el presidente Joaquín Crespo resolvió anular el contrato de la New York and Bermudez por incumplimiento. La New York and Bermudez, por su parte, protestó la decisión ante los tribunales y el 23 de agosto de 1898, la Alta Corte Federal le devolvió a la empresa su concesión original. A comienzos de 1900, otro grupo de venezolanos, basándose en los errores de delimitación del contrato original, solicitó el reconocimiento de los derechos de su compañía la Venezuelan Mine Claim sobre una porción del lago de Guanoco. El 25 de mayo de 1900, los dueños de La Felicidad lograron vender su mina a 2 contratistas norteamericanos, Patrick R. Quinlan y Charles M. Warner de Syracuse (estado de Nueva York). La New York and Bermudez intentó en 6 oportunidades lograr la anulación de las concesiones Warner-Quinlan y Venezuelan Mine, pero sin éxito. Entre la Warner-Quinlan y la New York and Bermudez, se estaban enfrentando 2 poderosas facciones de la industria norteamericana del asfalto. Cada facción buscaba apoyo tanto en Estados Unidos como en Venezuela, utilizando todos los medios disponibles, desde el recurso legal hasta el soborno. En diciembre de 1900, los tribunales venezolanos sentenciaron a favor de los títulos de concesión de la Warner-Quinlan y de la Venezuelan Mine. La New York and Bermudez, que había logrado asegurarse los servicios del ministro norteamericano en Caracas, Francis Butler Loomis con el fin de presionar la intervención del gobierno norteamericano en el asunto, acusaba al presidente Cipriano Castro de participar a través de testaferros, en los intereses de la Venezuelan Mine. Castro, a su vez, a través de varios intermediarios, se mostró dispuesto a devolverle a la New York and Bermudez la concesión de la Venezuelan Mine, mediante el pago de una suma de US $ 400.000, condición que la empresa rechazó. A partir de mayo de 1901, los directivos de la New York and Bermudez considerando que no lograrían resolver sus problemas por la vía legal, resolvieron apoyar el movimiento conspirativo contra Castro, liderado por Manuel Antonio Matos y que llevaría el nombre de Revolución Libertadora (1901-1903). Matos recibió de la New York and Bermudez la suma de US $ 145.000 (entre octubre de 1901 y enero de 1903), utilizada, en parte, para la compra y operación del buque Ban Righ. Para 1903, la Warner-Quinlan había resuelto abandonar sus reclamos sobre los terrenos ocupados por la New York and Bermudez. La New York and Bermudez, por su parte, fue oficialmente acusada por el gobierno venezolano de haber participado en la reciente revolución. Sentenciada a pagar una multa de US $ 2.000.000, la empresa vio sus propiedades embargadas (21.7.1904). El asunto se complicó más aún a raíz del escándalo que se desató al revelarse en la prensa norteamericana la vinculación de Loomis con la New York and Bermudez. Estas revelaciones, que se originaban en un informe que el sucesor de Loomis, Herbert Wolcott Bowen, le había enviado al Departamento de Estado, ponía al gobierno de Estados Unidos en una posición delicada, por lo cual el Departamento de Estado resolvió no presionar la resolución del caso. Bowen fue expulsado del servicio diplomático norteamericano y Loomis, quien había alcanzado el cargo de secretario de Estado asistente, vio truncada su carrera. El juicio entre la New York and Bermudez y el Estado venezolano se mantuvo vigente hasta la caída de Castro (19.12.1908). Con la nueva administración de Juan Vicente Gómez y el inicio de la prospección petrolera en Venezuela, el interés en la explotación de asfalto declinó. La General Asphalt Company, dueña de las acciones de la New York and Bermudez, cuya concesión original le había sido restituida en 1909, negoció, a través de su abogado Rafael Max Valladares el otorgamiento de una concesión petrolera en el estado Sucre (14.7.1910) que incluía al lago de Guanoco. En agosto de 1912, la New York and Bermudez comenzó la perforación del pozo Bababuí I. Entre diciembre de 1912 y enero de 1913, la General Asphalt pasó bajo el control de la Royal Dutch Shell y en agosto de 1913, la New York and Bermudez descubrió el campo de Guanoco, primer campo petrolero de Venezuela, al completar exitosamente el pozo Bababuí I. Sin embargo, las posibilidades que ofrecía la explotación petrolera en la cuenca del lago de Maracaibo determinaron el interés prioritario de la Royal Dutch y de sus filiales. Se suspendieron temporalmente las operaciones en el oriente de Venezuela. La New York and Bermudez Company mantuvo su existencia legal hasta abril de 1935 cuando sus acciones le fueron vendidas a la Venanda Company Limited del Canadá.
Temas relacionados: Asfalto natural; Castro, Cipriano, gobierno de; Concesiones de hidrocarburos; Inversiones extranjeras; Revolución Libertadora.